lunes, 29 de noviembre de 2010

Lunes 29 de Noviembre de 2010, 3:28 AM

Eres como el angel de cristal que tengo en mi velador, que de rojo pasa a violeta, luego a azul y finalmente desaparece en las sombras. Eres como la luna menguante que veo desde mi ventana en esta noche desvelada. Eres como la fotografía de mi perrita en mi celular, que me cautiva con su mirada. Eres como aquella música lejana y misteriosa que aparece en mis sueños junto a esos recuerdos borrosos de mi niñez, de mi preciada y escondida niñez que intento recuperar a través de tí.

El amor es mucho más breve e inusual de lo que se piensa, es la experiencia que mas cuesta obtener en la vida, cuando no se emula desde afuera, sino que se expresa desde adentro, de manera auténtica, sin los limites que le imponen ciertas personitas algo ingenuas. Las mismas que se averguenzan de las locuras que se cometen por verdadero amor, aquel amor que en sus origenes fue el más tierno y vanidoso de todos. Aquel amor del cual es imposible olvidarse, luego de habermelo desgarrado cruelmente. El amor es la experiencia de lo absoluto, de todo lo que significa vitalidad, alejarse de la experienica de la nada, de la muerte inevitable.

Si no pudieramos recordar no sufririamos nunca por amor, pero tampoco podriamos regocijarnos de esos pequeños momentos felices que se guardan como reliquias invalorables. En realidad, sin la capacidad de recordar, ni siquiera podriamos razonar, porque la vida no sería más que pura sensación, nadie tendría un pasado que lamentar, y el amor se reduciría al sexo más puro y genuino. Si lo pensamos bien, el amor es cuantitativamente insignificante en la vida de cualquier persona: casi nunca lo sentimos en el cuerpo de manera genuina, lo que hacemos es recordar esos momentos de abismante plenitud y dicha, o emularlo haciendo el amor de manera vertiginosa, rindiendole cuentas al otro y fingiendolo todo, en fin, sin la serenidad necesaria para recrear a cabalidad ese amor propio que se esconde y escabulle, entre miedos y esperanzas. Cualitativamente sin embargo es incomesurable, una auténtica experiencia de amor puede llegar a sobrepasar en importancia varios años de apredizaje y exitos sociales, esos brevisimos momentos deliciosos adquieren un poder tremendo de optimismo, solo comparable a las obras maestras que algunos artistas han logrado, en la música y la poesía sobre todo. La energía sexual se dispara y los sentidos se intensifican de manera espectacular... generando la sensación de que el tiempo se estira cada vez más.

La vida completa de una persona es absurdamente insignificamente en comparación a todo lo que ha creado la convivencia en sociedad. A la acumulación de las obras realizadas por millones de seres humanos, de generación en generación. A la historia de los habitantes de los países de América, África, Asia, Europa y Oceanía... el sujeto queda absolutamente disminuído. Sin embargo, toda la historia de la civilización humana es absurdamente insignificante en comparación a la historia de la vida en la tierra. La cual a su vez es temporal y espacialmente despreciable en comparación a la inmensidad del universo. Las distancias son espantosamente gigantescas entre una estrella y otra, si fueramos viajando, por ejemplo, a la velocidad más rapida que resiste el cuerpo humano sin un traje especializado para resistir esas presiones extremas, es decir, a la velocidad de un avión de combate capaz de romper varias veces la velocidad del sonido, si viajasemos a esa velocidad desde la tierra hasta la estrella más cercana al sol, moriríamos antes de haber llegado siquiera a la mitad del recorrido... aunque el viaje hubiera comenzado en el momento mismo en que nacemos. La vida de cualquier ser humano es demasiado efímera para aventurarse a conquistar las estrellas... no puede pretender salir de su mundo socialmente construido y de sus limitados conocimientos empíricos.

El solo imaginar las espantosas distancias que debe haber entre las galaxias me causa un terror desesperante, ya que ridiculizan la voluntad del hombre por construir la sociedad en la que vive, gracias a las condiciones que la naturaleza le proporciona: suelo, oxigeno y luz, además de radiación, temperatura y presión moderadas. El vacío que hay entre las estrellas es demasiado frio y obscuro, mucho más lo son entre las galaxias, las temperaturas son tan extremas que mi mente se marea al intentar concebirlas como realidad. El intentar imaginar tan gigantescos contrastes entre el extremo calor en el interior de las estrellas y el extremo frio en lo más profundo del espacio intergaláctico, si algo es capaz de mantener su integridad molecular frente a tales contrastes en el universo, no deseo conocer ese algo jamás...

Temporalmente, la historia de la vida en la tierra es tan breve en el universo que no logro razonar semejantes escalas, el uso que le damos al tiempo es util solo dentro de la sociedad, en la vida cotidiana. La división del tiempo en horas, días, semanas, meses, años y siglos, ha servido para conservar la civilización en una relativa estabilidad. Los inventos más importantes han contribuido a incrementar el aparente dominio del hombre sobre el tiempo: la escritura, la arquitectura, la computación, etc... En la vida de una persaona los recuerdos son muy inestables, se pierden con facilidad para siempre con el paso de los años, pero hay algunos que permanecen intactos por mucho más tiempo. Sin embargo, la capacidad humana de recordar sería absolutamente inútil si un ser humano pudiera vivir para siempre y viajar a través del tiempo para salvarse de las continuas e inevitables guerras, epidemias, desastres geológicos, e infortunios de la civilización en su historia más reciente. Si la vida se salvara de todo eso y fuera eterna, entonces sus recuerdos colapsarían tarde o temprano, porque no podría almacenar tanta información durante miles de millones de años... el aburrimiento lo obligaría a suicidarse si no consiguiera mantener contacto regular con personas que lo quieran, en diferentes epocas históricas. La soledad lo volvería loco tarde o temprano, o bien ante la falta de eperiencias novedosas se vería obligado a preferir situaciones cada vez mas riesgosas y colindantes con la muerte, en su afan de obtener apego a la vida (placer y dolor). La necesidad humana de satisfacer los intintos más básicos como el sexo y la comida, harian de un ser eterno alguien propenso a matarse luego de vivir los primeros milenios de su inacabable vida... Por ello, jamás podría presenciar el proceso de formación y de destrucción de las estrellas, porque necesitaría varios millones de años de contemplación para ello.

Todas las creencias que la vida en sociedad creó, los estados nacionales, las empresas, las universidades, los templos, las amistades, las familias, los amores, y en suma todo lo social, desaparece al aumentar un poco las escalas temporales y espaciales del universo en el que estamos inmersos. Nada sobrevive, porque no existe recuerdo alguno que aguante todo eso de ahí afuera, eso que parece estar intacto pero que nos demuestra la debilidad del hombre frente a la naturaleza.

Por eso, la vida es un sueño... una ilusión permanente, al igual que el amor y todas las preocupaciones cotidianamente cultivadas, pero que sin embargo, vale la pena experimentarlas como un orgásmo permanente, como si fuera lo único a lo que se aferra la vida, porque gracias a ellas somos felizmente seres finitos.

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