"Rompa el silencio. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad", Rodolfo Walsh.Han pasado ya 5 años desde la última vez que te ví...
Reconosco que sacrifique una parte importante de mi vida, pero a largo plazo me sirvió bastante... y en el fondo te lo agradesco.
A pesar del dolor causado, fuiste muy importante para mí...
La apatía me ha consumido, pero aún sobreviven algunos resabios de mi infancia...
La falta de consuelo ante mi tristeza no ha vastado para aniquilar mi fuerza de voluntad vivificante, aunque lo admito, me he vuelto extremadamente pesimista.
Definitivamente, la soledad me ha vuelto mucho más resiliente que antes.
Estudiar en un ambiente tenso, conflictivo y competitivo me ha permitido fortalecer mi actitud crítica, evaluando dialécticamente la situación de mi entorno social.
Me he adaptado a los contextos adversos (sin establecer comparaciones con otras personas), a costa del amor he ganado comprensión, y reflexiono mucho más cuando descubro algo nuevo.
Además, en remplazo del placer emocional he obtenido un placer corporal muy superior...
Conosco mucho mejor las razones por las cuales las personas se comportan irresponsable o violentamente, he llegado a conclusiones sorprendentes, como que en algunos casos la violencia es un medio para distender el estres acumulado por la apatía y la monotonía, o que a pesar de que algunas personas aparentemente sean inmaduras o estúpidas, todas me pueden enseñar algo, ya que todos tienen un historial de vida distinto al mío.
Eros me rescato...
Aunque Thánatos permanece dormido en mi inconsciente...
Mi "ello" por fin deja de estar aprisionado y libera las pulsiones primitivas desde mi nacimiento...
El principio del placer llegó a mí en el momento justo, me entregué sin verguenza a las sensaciones sexuales provocadas por la comprensión del erotismo corporal como una experiencia artística, personal y enormemente gratificante.
La moral y el deber no pueden intervenir en el proceso íntimo de relación con el cuerpo, de auto-conocimiento, donde claramente no hay espacio para la culpa... solo hay espacio para gemir y sonreír!!!
Y de paso así acabar con la falacia recalcitrante...
que para tener un buen orgasmo hay que estar enamorado.
Escribir cosas como estas son las que me hacen vivir más en el presente:
"Rodeando su cintura con mis manos caprichosas, voi juntando poco a poco nuestros cuerpos al desnudo...
nuestros labios en contacto incrementan mi locura, saboreo cada roce de mi pelvis con la suya...
Empiezo por su cuello, bajo hasta sus pezones, me deslizo hasta su vientre y lo acaricio suavemente, al ver que se humedece, me introdusco en su vagina mientras beso sus pezones, expulsando de nuestras entrañas ese nectar de la vida...
Llegamos al orgasmo que tanto deseabamos, envueltos en sudor, desnudos y abrazados, jadeando como locos por el goce recivido."
La atracción erótica de la muerte, el goce de la humillación, la sumisión, la masturbación, la exhibición, el masaje erótico, el bondage, el bdsm, la cera, el hielo, la lluvia y la arena sobre el cuerpo desnudo, una composición dionisiaca sencillamente favulosa...
Redirigir la pulsión erótica hacia las convenciones sociales ya no es necesario, por lo tanto la rebeldía se convierte en una obra de arte, rebelandose contra el dogmatismo y la represión sexual por la enferma sociedad.
En ella actua el hombre que debe soportar contantes pretensiones de sometimiento ante las categorías universalistas del sistema capitalista, inventando "necesidades colectivas" e ignorando las individuales, fetichizando las actividades cotidianas, mercantilizando la propia vida, y fomentando la postergación del placer. El trabajo alienante instrumentaliza el arte, conviertiendola en parte de una "cultura de masas", presentandose ante el consumidor como un alivio para la apatía y la depresión que lo acongoja.
Se necesita valentía y perseverancia para convencer a otra persona de que estamos reprimiendo todo el tiempo el placer sexual, y desaprovechamos muchas oportunidades pensando si lo que hacemos es correcto o incorrecto, sin darnos cuenta que para compensar esa carencia es preciso actuar, sin temor ni remordimiento.
El apego a los riesgos y al peligro, la locura creativa, la espontaneidad imaginativa, el cultivo de la émpatía, la liberlización libidinal y revolución sexual, entre muchas otras manifestaciones caóticas son la clave para liberarse de la nefasta idiosincracia chilena.
"Siento atracción hacia ti, ¿te apetece tener sexo conmigo?"
Las normas sociales actuales hacen imposible que esta frase sea de uso cotidiano, sobre todo por el miedo al rechazo. No obstante, el deseo —sea del tipo que sea— y su satisfacción, forman parte de la naturaleza humana. Satisfacer los deseos de forma adecuada implica el uso de la empatía para evitar agredir, y en consecuencia, provocar respuestas violentas en personas que, adecuadamente estimuladas, accederían sin problemas.
"El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.
Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.
Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido que el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo." Eduard Punset.
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