lunes, 17 de mayo de 2010

Al filo de la locura

"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca", Enrique Heine.

Hoy estuve a punto de cometer un acto de locura, pero lastimosamente me contuve a último momento, por el miedo a las consecuencias...

En parte es cobardía ante la eventual reprobación de los observadores allí presentes, es ese maldito pudor que me detiene aveces en las puertas del placer, ¿o que me salva del dolor?...

Mi corazón se aceleró y me dieron unas ganas irrefrenables de golpear a alguien en público, sin embargo me di cuenta por primera vez que soy un adulto que convive con otros adultos (legalmente estoi jodido), por lo tanto dicha actitud hubiera provocado mucho más que solo una golpiza...

Desde el punto de vista individual, sin duda que hubiera sido enórmemente enriquecedor, porque liberaría muchísima tensión contenida durante un tiempo prolongado... violentando mis sentidos aterrizo mi mente distraida...

A pesar de no legitimar la violencia, únicamente debido a que si se convirtiera en el mecanismo para solucionar todo tipo de conflictos haría insoportable la convivencia en sociedad, cuando no está orientada al asesinato y el dolor persé, contribulle al reconocimiento de la vulnerabilidad de la vida entre los individuos, atacando directamente la indiferencia racionalista y la hipocresía generalizada...

Años evitando esa forma de expresión auténtica, limitando mi libertad, adoptando una actitud moderada y desapasionada ante algunas situaciones problemáticas, que para su solución demandan mucho riesgo, hace urgente el deseo de ofender al prógimo...


Necesito sentir que no soy esclavo de mis enseñanzas morales!!!

Necesito sentir que no dependo del temor a la represión social!!!

Necesito saber que soy capaz de hacer revolución con mi cuerpo!!!

A pesar de todo, la verguenza y el arrepentimiento no me dejan expresar con libertad mis emociones...

Maldigo a aquellos que inventaron estos sofocantes medios para someter las pasiones, y maldigo también a la institución que instauró y fomentó dicha ideología conservadora, a todos los que colocaron intencionadamente en la educación de las personas estas cadenas invisibles que ostigan constantemente la auténtica libertad del espíritu humano!!!

Mi mente entra en conflicto con mi cuerpo cuando persigo obstinadamente los placeres mas grandes de la vida, y tambien cuando persigo un conocimiento a costa del goce, no atendiendo ambos aspectos de un mismo proceso. La imposibilidad de satisfacer simultáneamente estos dos tipos de placer (corporal e intelectual) hace preciso distribuir el tiempo dedicado a ellas adecuadamente.

En ocasiones la única forma de adquirir ciertos conocimientos (sobre todo ideológicos) es experimentando el sufrimiento en carne propia. A sí mismo, para alcanzar un cierto nivel de satifacción (sobre todo corporal) es necesario obedecer las normas de la sociedad, el mejor ejemplo de esto último se da en las relaciones amorosas, puesto que no se puede (o bien es muy dificil) enamorarse y mantenerse en ese estado de satisfacción sexual-emocional, transgrediendo ciertos convencionalismos, muchas veces absurdos e impuestos por modelos de conducta heredados por la tradición.

La prueba mas feaciente de que el sufrimiento enseña más que el goce (a largo plazo) son los quiebres amorosos. Cuando las personas se dan cuenta que en la vida los aprendizajes ocurren en un ciclo virtuoso de ensayo y error, ellas crecen y se vuelven mas tolerantes y menos impulsivas, el problema que se deriva de esto es que al crecer demasiado rapido, las personas tienden a adoptar una actitud pasiva, no combativa y son mas vulnerables de caer en en circulo vicioso de la apatía, la monotonía y la normalidad...

Este último tiempo, he comenzado una especie de lucha contra la "normalidad", en defensa de la "extrañeza" y la "exentricidad"...

Un estudio realizado por el psiquiatra Gregory Berns de la Universidad de Emory (EE.UU.), concluyo que el cerebro, al estar sintonizado con lo que los demas piensan de nosotros, es capaz de desviar la opinión personal para encajar con el grupo, esto debido a diversos factores adaptativos, emocionales y neurológicos. Al desviarse el individuo de la opinión mayoritaria, se activa un circuito cerebral que procesa este acto como si fuera un error, o mejor aún, como un castigo. La zona cingulada del cerebro, que monitorea los resultados que tienen las conductas, se vuelve extremadamente activa, y el núcleo accumbenz, que participa en el procesamiento de recompensas y el aprendizaje social, se vuelve más lento. Se trata de un instinto que fue evolucionando durante miles de años, y que es beneficioso en términos de supervivencia ya que facilita la vida en comunidad, reduce las desventajas de que los individuos se vuelvan contra el grupo que los forma, dandole una mayor seguridad, bienestar y tranquilidad a toda la comunidad.

Sin embargo, ¿Que hacer cuando los grupos de interes aprovechan esta facultad y hacen que degenere el concepto de "normalidad" y se transforme en utilitarismo y manipulación?

Normalidad en la vida cotidiana, para mí es quietud, un estado anímico de conformismo, sumisión (consciente o no) y sistematización del actuar en la convicencia social, siguiendo estrictos canones de comportamiento producto de los convencionalismos. Su móvil indiscutible es la imitación.

Cualquier acción o expresión emocional o intelectual que intente innovar usando métodos distintos a los aceptados por la mayor parte de la sociedad, es considerado un "extraño". Si a ello le agregamos la intención de generar impacto en el público, mediante la provocación irónica de sensaciones iracibles y ofensivas en los auditores, obtendremos una respuesta mucho mas cercana a la verdadera forma en que el espectador responde ante la extrañeza.

Pueden ocurrir dos situaciones, lo más probable es que obtengamos la primera, que es la represión mediante la burla, el ostigamiento, o la agresión física, de parte de quienes ven en el extraño una especie de "amenaza moral", un subordinado que, según ellos, debe ser castigado con el fin encaminarlo hacia las "buenas costumbres". La otra posibilidad es ver al extraño como una fuente de un nuevo conocimiento, y que luego de un breve periodo de reflexión dialéctica llegar a una conclusión personal, a pesar de que los otros no aparenten comprensión y respondan agresivamente, es admirable que algunos intenten demostrar el carácter aprente de esa extrañeza, convenciendose a sí mismos para luego convencer a sus pares con argumentos sensatos y el uso de la empatía.

Esta diferencia entre las personas tolerantes y las intolerates, es la diferencia entre quienes aprenden del resto y quienes se quedan en las generalizaciones discriminatorias de las minorías. Los parámetros de estas generalizaciones siempre son los socialmente aceptados, no se aventuran a develar las enseñanzas detras de las particuaridades de los sujetos. En la cotidianidad se suelen cometer injusticias debido a este fenómeno, porque lo que la mayoría considera propicio para una convivencia grata, no es otra cosa que la imitación de conductas y formas de pensar que excluyen constantemente todo aquello que resalte la individaulidad de los sujetos. Al conformar grupos numerosos, necesariamente unos tienen mas prestigio que otros, y ello se traduce en que unos se imponen sobre otros (premeditadamente o no) en su afan de sobresalir y obtener poder dentro del grupo. Es a travez del lenguaje, ya sea verbal o paraverbal (entoncación, kinésica y proxémica), que aquellas personas que logran llamar la atención y "absorver a otras" en terminos de confianza, admiración y respeto que inspiran al resto. Es común que en esta dinamica algunos salgan mas perjudicados que otros, la envidia y el resentimiento no son defectos en estos casos, sino más bien respuestas esperables en las víctimas de algún tipo de abuso de parte de los grupos dirigentes, cosechada por los líderes que no saben administrar con sabiduría el poder que se les otorga, y que exluyen siguiendo intereses egoístas a los "extraños", por temor al desconocimiento de su actuar, o bien por mera precaución ante.

De esta menera, es imposible que el extraño se integre a los "normales" si éste no cede parte de su libertad y autonomía, vale decir, si no obedece las normas coercitivas del grupo de poder que lo reprime...

La locura aparece aquí como una acción poética, una demostración de libertad en un ambiente totalmente adverso, que tiende a diferenciar progresivamente al sujeto con su entorno, y finalmente a aislar al individuo consciente de su situación socialmente contrastante.

Por el contrario, mientras mas cercanía exista entre las personas, tambien hay más vulnerabilidad, por esta razón el amor es el territorio más impredecible de todos, el amor absorve todo con su enorme poder, se apropia de todos los ámbitos de la vida y los dirige hacia un solo objetivo: entregar estima a una persona. Al llegar a un grado de intimidad muy alto con otra persona, tambien estamos mas expuestos a la manipulación y los engaños, las explosiones de ira dañan mucho más a alguien enamorado que a alguien indiferente e individualista, sin embargo se necesita correr este riesgo para alcanzar la felicidad de convivir junto al ser amado, tolerando sus defectos y virtudes... la confusión y desesperación que se alcanza estando enamorado en ocasiones es devastador para el desarrollo integro de todas actividades cotidianas, el sentimiento es tan hermoso y placentero como destructivo, debido a su rebeldía absoluta contra la razón.

Así, como otras formas de locura, el amor es una aventura emocional desde el comienzo hasta el final...

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